Romaníes y gays son el objetivo del fascismo ucraniano

Stéphane Aubouard (via La Voix des Rroms)
03/07/2018

No están ni avergonzados! En Kiev y Ucrania, las milicias de extrema derecha están atacando a homosexuales y romaníes.

“En un campamento de romaníes en el oeste de la ciudad de Lviv, hay ropa manchada de sangre alrededor de las tiendas, con juguetes y zapatos para niños (…) Un grupo de hombres está desgarrando las tiendas de los Roma antes de prenderles fuego en un Parque de Kiev. (…) Un activista gay ucraniano fue golpeado por una docena de extraños en una ciudad en el centro de Ucrania… “Este fin de semana en el país de Petro Poroshenko – presidente oligárquico con cuentas bancarias panameñas – la crónica de las noticias tenía indicios del Tercer Reich… Nada más normal en esta Ucrania que se candidata para la Unión Europea, donde el mundo político se ha convertido en cómplice de la intolerancia que gana terreno de modo exponencial. Así pues, después de la cacería comunista del año pasado, es el turno de los gitanos y los homosexuales como objetivos en la línea de fuego. Ayer, mientras que Boris Zolotschenko, un activista gay y miembro del comité organizador del Orgullo Gay de Kryvy Rih, todavía estaba en su cama de hospital después de ser golpeado por una docena de hombres, Igor Mossichuk, diputado de extrema derecha, no dudó en asentar el golpe final a las libertades individuales. “Deja de incitar a los ucranianos a la violencia”, criticó en Facebook el político desde sus firmes convicciones religiosas ortodoxas, calificando a los homosexuales de “perversos” y pidiendo la prohibición del Orgullo Gay en Kryvy Rih y en toda Ucrania. Unos días antes, el 23 de junio, también se habían reclamado nuestra atención sus amigos de la milicia paramilitar “Sobrio y enojado”, vinculados al batallón de Azov (ultranacionalistas que luchaban junto al ejército regular de Ucrania en Donbass): armados con palos y cuchillos, atacaron el campamento de los romaníes cerca de Lviv, mataron a un hombre de 24 años e hirieron a otros cuatro, incluido un niño. En el más absoluto silencio de la Unión Europea.

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