Comunicado sobre el avance de la Directiva Retorno de la UE

Desde la Asociación Gitanas Feministas por la Diversidad, hemos recibido con gran inquietud e indignación el avance de la nueva Directiva de Retorno en el Parlamento Europeo. Inspirada en el fracaso humanitario del ICE de EE. UU., esta directiva constituye tanto un ataque directo a los derechos humanos como una afrenta a la memoria histórica de todas las personas perseguidas en suelo europeo.

Esta directiva supone un paso más en la institucionalización de la persecución contra los migrantes. Escondiéndose a la sombra de la derecha y ultraderecha, Europa quiere:

  • normalizar las redadas en domicilio y ampliar las detenciones, incluidas las de menores;
  • externalizar el control fronterizo a terceros países sin garantías;
  • imponer prohibiciones de entrada con una duración superior a una década.

Estas leyes “de excepción” terminan convirtiéndose en la norma para quienes el sistema considera “ajeno” o amenaza. Este endurecimiento pone en peligro a todas las comunidades racializadas, incluyendo al pueblo gitano. Nos acordamos del caso de Leonarda Dibrani en Francia, deportada en plena excursión escolar en 2013, y a tantas otras familias gitanas en Europa rotas por la maquinaria de extranjería. Cuando el estado otorga el poder de expulsar del territorio a personas “irregulares”, cualquiera de nosotres estamos en el punto de mira.

El pueblo gitano ya conoce bien este eslabón de la cadena de violencia europea. De la Gran Redada de Espana hasta el Porraimos (Holocausto) en Alemania o los progromos de Ucraina, Europa está rescatando las herramientas de la persecucion que juró no volver a usar.

Resulta hipócrita y nos parece abominable que las mismas instituciones que pronuncian “Dikh i na bister” (Look and don’t forget) en actos conmemorativos del Porraimos, legislan para repetir los mismos patrones de deportación, exclusión, deshumanización y campos de concentración, perdón “centros de detención”. La memoria del genocidio gitano no puede ser una campaña de marketing mientras somos testigos del genocidio del pueblo Palestino hasta esta directiva de retorno.

Al mismo tiempo, reconocemos y denunciamos los intentos de la ultraderecha por cooptar e instrumentalizar a algunos del pueblo gitano bajo falsas promesas de pertenencia y seguridad. Eventos como los del año pasado en Torre-Pacheco no nos representan. La extrema derecha utiliza la estrategia de guerra “divide y vencerás”, pero nuestro Romanipen nos dice lo contrario. Nuestra supervivencia y resistencia siempre ha estado mano a mano con los demás grupos marginados. Lo hemos visto en los mercadillos, donde nuestras madres dejaban un rincón para que las personas sin papeles pudieran subsistir, en las luchas civiles donde caminamos juntes a las primas de Abya Yala, del Magreb, de la diáspora china, las afrodescendientes. Lo vemos, desgraciadamente compartiendo el dolor y el lado receptor de la opresión en las cárceles, las aulas y los barrios.

Exigimos el fin de esta deriva punitiva, rechazamos esta directiva y cualquier intento de usarnos para legitimar el racismo institucional.

Por la memoria de nuestras antepasadas y por el futuro de nuestros hijes: ¡Solidaridad, no deportación!